Se proyecta el martes 13 a las 20 hs y el jueves 15 a las 22 hs.
En 1973, en pleno fervor peronista, Raymundo Gleyzer filmó Los traidores (cuyo primer título iba a ser Una muerte cualquiera), sobre un cuento de Víctor Proncet. En la película Proncet encarna a Barrera, un burócrata sindical peronista que se parecía físicamente a Rucci, se había (auto)secuestrado como supuestamente según sostiene el libro- lo había hecho A.Framini, decía frases de Lorenzo Miguel y terminaba muriendo a manos de un atentado como Vandor.
Al realizar cine político desde la ficción (incorporando a las imágenes del Cordobazo), Gleyzer apostó a la polémica y pensó el film para ser exhibido en fábricas y barrios, apoyándose en las corrientes clasistas de los sindicatos SITRAC-SITRAM, o en dirigentes como Agustín Tosco y René Salamanca. Incluso planeó volcarlo en fotonovela, para que circulara en un público más amplio.
El cineasta fue secuestrado pocos días después de Haroldo Conti quien, junto con Enrique Raab, Silvio Frondizi y Raymundo Gleyzer, también adhirió al guevarismo. Conti y Gleyzer estuvieron en el campo de concentración El Vesubio y éste último también habría estado en el destacamento Güemes. Como varios directores del mundo iniciaron en los festivales de cine una campaña mundial por su liberación, la CIA informó que según el expediente de Gleyzer en Buenos Aires, en su casa había albergado a refugiados chilenos perseguidos por Pinochet. Su madre se convirtió entonces en una Madre de Plaza de Mayo.